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Más de 100 años de historia

Centenarios en la era digital: perdurar haciendo lo de siempre cada vez mejor (Innovaspain)

En este reportaje de Innovaspain (periódico líder en innovación), escrito en abril de 2019 repasan la capacidad de negocios como Bolibar de perdurar haciendo lo de siempre, pero cada vez mejor. Sigue leyendo para descubrir cómo Ferretería Bolibar se ha ido adaptando a la era digital.

Bolibar: Negocios centenarios

A principios del siglo XX las obras del Ensanche de Barcelona provocaron un boom de la construcción y de otras industrias anexas. En 1910, Santiago Bolíbar, entonces menor de edad, vio una oportunidad de negocio en el mercado de los herrajes aplicados a muebles y puertas y puso en marcha una ferretería y un taller de fabricación. “Nos sabemos de dónde le venía el carácter emprendedor, pero decidió ir adelante con ello y durante un año aprendió el oficio de su primer socio, hasta que este murió y se quedó sólo con la empresa”, explica su nieta Bruna, actual propietaria de Bolibar en el número 43 de la Rambla de Catalunya.

La clave es que ya entonces el joven optó por diferenciarse de otras ferreterías “generalistas” y poner toda la carne en el asador con los citados elementos decorativos, que hoy aún se posicionan como el producto emblema de la tienda. Para más inri, la influencia del modernismo resultó inevitable y positiva. “Disponemos de modelos de esa época, fabricados mediante el método de fundición a la tierra que aún seguimos y que trabaja directamente con el original, sin modelos ni moldes intermedios”.

De los primeros tiempos, Bruna Bolíbar asegura que conservan casi todo. “Es fundamental el cuidado por lo artesano, por lo hecho a medida o por asegurarnos de darle al cliente lo que realmente necesita. También cierta vocación de servicio, como la marquetería a medida, que muy pocos ofrecen”.

La ferretería tiene 13 empleados. “Somos pequeños, pero nos movemos muy rápido”, y el combustible extra lo aporta la relación histórica del local con la ciudad. “El negocio ha ido cambiando a la vez que lo hacía Barcelona. En la Exposición Internacional de 1929 tuvimos nuestro propio stand y nos entregaron un diploma honorífico, durante la Guerra Civil mi abuelo pasó a ser empleado y la propiedad la ostentó el Comité de Control Obrero de la Generalitat, luego llegaron los tiempos del estraperlo y los problemas para conseguir materiales al estar cerradas las fronteras, la bonanza de las olimpiadas del 92, la crisis financiera y de la construcción…”.

Ahora Bruna Bolíbar explica optimista cómo está siendo testigo de un renacer del gusto por lo artesanal, una tendencia que le va como anillo al dedo a su negocio, ya que, en una vuelta a los orígenes, hace unos años decidieron regresar a la exclusividad de los herrajes, “los artífices de que hayamos perdurado hasta hoy”. También se han buscado las mañanas para disponer de productos imposibles de encontrar en otras ferreterías. “Eso no implica que seas caro, pero es una satisfacción que la gente diga lo de “si no está en Bolibar es que no existe”. Lo que está claro es que si no lo tenemos, lo buscamos, y si no lo encontramos, lo fabricamos”.

Y es que, además de contar con marcas exclusivas en Cataluña y resto de España, han recuperado su propio taller de metalistería para fabricar piezas dentro de esa vocación de servicio personalizado. “Lo curioso es que los métodos de fabricación apenas han cambiado en siglos, pero nosotros hemos incorporado tecnologías como la impresión en 3D que nos asegura cierta agilidad en la puesta en el mercado de herrajes propios (dentro de la colección Bolibar Artisan)”.

Bruna Bolíbar considera que procuran estar a la última de todos los avances del sector. Su salto a lo digital se ha producido sin contratiempos. “Hace años que tenemos web y tienda online, un plan de márquetin digital, códigos QR en la tienda o newsletter para clientes”. Ahora quieren seguir con la producción propia con el ojo en nuevas oportunidades como la iluminación LED o las innovaciones en cerraduras electrónicas.

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